Cuando en el silencio de la noche urbana, sus ruidos se empalman con los propios, el viento se confunde con nuestra respiración, el pasar de carros por la avenida con nuestros latidos, algunas sombras se filtran por la ventana y las hojas del arbol se agrandan, se achican, su juntan, se separan.
Pones tu mano en mi panza y sentimos lo que pasa, no solo el proceso de la digestión, también el que gesta a alguien que viene a acompañar los andares nuestros, a cantar, a llorarnos en las noches, en los días, a enseñarnos...
A veces la veo en sueños, aun es muy pequeña, tan pequeña que a veces no entiendo lo que esta pasando y trato de serenarme y esperar contigo, de tu mano...
Compañeros somos.
0 comentarios:
Posta un commento